Hackear
una
cuenta de Facebook sale por apenas 91 euros, bloquear un sitio web
cuesta entre 15 y 440 euros, y por los datos robados de una tarjeta
de crédito se pagan de 1,8 a 18 euros. Son algunos de los datos
sobre los precios en el mercado negro de los servicios y los
productos más deseados por piratas y ladrones de datos, según la
lista elaborada por la empresa de seguridad informática Trend Micro
a partir de datos obtenidos por todo el mundo.
Por
solo 12 euros es posible encargar el envío masivo de correos basura
a 1.000 usuarios. Si lo que se desea es alcanzar a 10.000 víctimas,
el precio por spam
se
reduce: 0,08 céntimos por email atacado. Reventar o crackear
un
archivo encriptado solo importa 40 euros.
Los
hackers
y
el mercado negro "cada vez están más especializados",
apunta en la sede filipina de la empresa el director de la unidad
especial que analiza las nuevas amenazas, Ryan Flores. El mercado
ruso, por ejemplo, se ha centrado en los virus que usan los servicios
de pago por instalación (pay-per-installo
PPI, en inglés): software
que
recibe un dinero de un anunciante por incluir en su descarga anuncios
de su marca. Y quien dice anuncio, dice el software
malicioso,
el malware.
Los
rusos despuntan también en sistemas de dirección de tráfico, las
webs de apariencia inocente que redirigen a otras maliciosas y
cuajadas de virus. El buscador Google ha retirado varias de estas
páginas, todas ellas con la extensión .ru.
En
China, en cambio, abundan los ataques por denegación de servicio,
que consisten en saturar una red o una página web con tantas
solicitudes de acceso que termina resultando inaccesible a los
usuarios de buena fe. De uno de los casos más llamativos de los
últimos años, sin embargo, se acusó a Rusia: en 2007 las
principales
instituciones de Estonia recibieron
este tipo de ataques, que lograron bloquear la actividad del país.
Latinoamérica,
y especialmente Brasil, prefieren herramientas dirigidas a usuarios,
como las redes sociales y la creación de software para
hacer spam
a
través de mensajes de sms, aunque también son paraísos para la
formación de futuros criminales de la Red.
La
Europa occidental, en especial sus sistemas de salud, resulta una
víctima propiciatoria para los ataques que buscan el robo masivo de
datos.
Los
datos, que incluyen también los precios del mercado ilegal de
documentación y moneda falsas, han sido compilados en la sede de la
compañía Trend Micro en Pásig (Área Metropolitana de Manila) a
partir de datos recopilados por su red internacional de observadores
del mercado negro informático. La empresa comparte los datos con
Interpol para la persecución de la ciberdelincuencia y colabora
habitualmente con
la entidad policial y con otras empresas de la competencia.